El Restaurante Nuria se inauguró en los años veinte.
En el año 1942 se realizaron grandes reformas que convirtieron el establecimiento en uno de los mejores de aquella época.
Estaba siempre abierto, no cerraba nunca ni de día ni de noche y ésto dio lugar a una anécdota: cuando se intentó cerrar la puerta para hacer las reformas... ¡no se encontraron las llaves!
Un ejemplo de su antigüedad es este boleto de lotería del 22 de diciembre de 1951.





